¡San Felipe se rinde ante el triunfo! Puerta Grande y éxtasis taurino bajo la lluvia

San Felipe vibró con un histórico lleno y nueve orejas en una tarde de apoteosis, donde el indulto de Colombo y la maestría de Vanegas y Rodríguez consagraron el poder de la provincia.

​La provincia venezolana reclama su trono en la Fiesta Brava, y lo hace con la fuerza de un huracán de bravura y entrega. San Felipe vivió una jornada para la historia donde el «lleno a reventar» en la plaza «El Torero» no fue solo de público, sino de una pasión que estremeció los cimientos del estado Yaracuy. 

Una tarde de nueve orejas y un rabo que consagra el éxito de una organización impecable liderada por el alcalde Rogger Daza.

​Jesús Enrique Colombo volvió a demostrar por qué es el estandarte actual del toreo nacional. No hubo tiempos muertos en su labor; desde las verónicas de mano baja hasta la espectacularidad en banderillas, todo fue un despliegue de poder. Tras una faena de naturales rebosantes de temple, el público exigió el perdón para el bravo ejemplar de Campolargo. 

El indulto fue el broche de oro para una actuación de cuatro orejas y un rabo que lo llevó a dar la vuelta al ruedo triunfal junto a la ganadera Carmen Rosa Campolargo y el alcalde Daza.

​César Vanegas: El espada de Seboruco dio una cátedra de oficio. Con un imponente abreplaza de 500 kilos, supo descifrar las embestidas con la diestra para arrancar la primera oreja. Con su segundo, un ejemplar de gran bravura, Vanegas conectó con los tendidos en muletazos de temple que le valieron las dos orejas tras una estocada certera.

​José Luis Rodríguez: El arte del rejoneo brilló con luz propia. Sobre sus cabalgaduras, Rodríguez dominó a un bravo de «Los Aranguez», llevándolo cosido a la grupa con una elegancia suprema. Ni el soberano aguacero que se desató al final pudo empañar su labor, premiada con dos orejas tras un uso impecable del acero.

​Los tres toreros saliendo a hombros bajo la lluvia, en hombros de un pueblo que celebró la supervivencia y el vigor de la tauromaquia en el corazón de Venezuela. ¡Que viva la fiesta en la provincia!