Según ha podido saber este medio a través de fuentes cercanas a Andanada del 5, la Plaza de Toros de Las Ventas ha recuperado el pesaje público de los caballos de picar.
Esta medida, que busca garantizar el cumplimiento del reglamento y la protección de la suerte de varas, nace del consenso alcanzado entre los presidentes del coso venteño y la decidida presión ejercida por la Asociación El Toro de Madrid.
La implementación de esta medida no es casual. Ha sido el resultado de un intenso trabajo de fiscalización por parte de la Asociación El Toro de Madrid, cuyos integrantes han defendido durante meses la necesidad de dotar de luz y taquígrafos a esta parcela del festejo. A través de diversos comunicados y escritos oficiales, la asociación denunció la opacidad en el control del peso de las monturas y su influencia en el comportamiento del toro durante la lidia.
A diferencia de prácticas anteriores que podían volverse rutinarias, el nuevo acuerdo estipula un sistema de control más estricto:
• Poder Presidencial: Los presidentes de la plaza tendrán la potestad total para ordenar el pesaje.
• Aleatoriedad: Los controles no se limitarán a fechas señaladas, sino que se realizarán durante más días de forma aleatoria.
• Aviso Previo: Se llevarán a cabo siempre que la autoridad lo requiera, asegurando que las cuadras de caballos mantengan los estándares reglamentarios en todo momento.
A pesar de este avance, las fuentes cercanas a Andanada del 5 aseguran que los aficionados mantendrán su pelea activa para que el pesaje público deje de ser aleatorio y se aplique de forma sistemática durante toda la temporada por igual. Asimismo, el siguiente objetivo irrenunciable será la publicación del acta de caballos tras cada reconocimiento, una medida que consideran vital para la transparencia total en la Monumental.
Con el pesaje a la vista de los presentes, se busca evitar el uso de caballos que excedan los límites permitidos, lo cual puede perjudicar gravemente la movilidad y el «empleo» del toro en el peto. Esta decisión ha sido recibida con optimismo por los sectores más puristas de la afición, que ven en este gesto un retorno al respeto por el tercio de varas como piedra angular de la tauromaquia en Madrid.