El mayoral de Montealto afirma que la movilidad y la casta de sus astados fueron las protagonistas de la tarde.

Emilio Mateos destaca la presentación y el juego de la novillada lidiada en Las Ventas y asegura que salieron de Madrid con la sensación de haber estado a la altura de la primera plaza del mundo.

Emilio Mateos, mayoral de la ganadería Montealto, ha afirmado que la clave de la cita de ayer en Madrid se fundamentó en la movilidad, la casta, la humillación y la clase de algunos de sus novillos.

El capataz de la finca salió de la plaza con el sentimiento de haber estado a la altura de la primera plaza del mundo, después de todos los sacrificios y sinsabores que arraiga el campo bravo.

Poniendo el enfoque en la actuación de Álvaro Serrano, Emilio Mateos ha señalado que, a pesar del viento: “Creo que estuvo sensacional con los dos novillos, luciéndolos y estando acertado en distancias y alturas”, asegurando que su concepto y conexión con el tendido ya les resultaba conocido.

Después de una tarde destacada como la del 12 de mayo, el encargado de Montealto desvela que no suele decantarse por ningún res, ya que termina teniendo afinidad con todos.

En la ruleta conformada por la presentación, el juego de los animales o la respuesta del público, se le cuestionó qué elemento le satisfizo más ayer, a lo que contestó que el público engloba a los otros dos. Además, indicó que su satisfacción fue máxima porque los novillos fueron aplaudidos desde la salida hasta el arrastre.

Después de dejar huella en la Feria de San Isidro 2026, el mayoral de la ganadería Montealto pone el broche final lanzando un mensaje en el que expresa que su sello es la presentación en todas las plazas y que ayer se dio el juego que buscaban: “un novillo que transmita y llegue arriba y, a la vez, permita el triunfo”, aunque reconoce que lograr esa combinación es algo muy difícil.