En el coso venteño se daban cita en la tarde de hoy los diestros Diego Urdiales, que venía de haber gustado al tendido con el toreo de capa en su pasada actuación, el peruano Roca Rey, que es amado por muchos y odiado por otros en esta plaza y el confirmante Bruno Alio, todos ellos los toros de Juan Pedro Domecq. Este fue el cartel elegido para conformar la tradicional Corrida de la Prensa, que como es habitual contó con la presencia de S.M. el Rey, en esta ocasión estuvo acompañado del ganadero y Pdte. de la Fundación Toro de Lidia Victorino Martín y por la Pdta. de la Asociación de la Prensa María Rey.

El primero de la tarde fue para Bruno Aloi, que lejos de lucirse con el toreo de capa en le toro de su confirmación, llegó a perder el capote en un enganchón. El astado salió del caballo con la fuerza justa, esto lo acusaría en la muleta. Tras el cambio de trastos con su padrino Diego Urdiales brindó su toro al Rey. Citó al toro de lejos para iniciar una faena de poca altura, pero sí de detalles, por estatuarios, a continuación dejó una buena primera tanda sobre la mano derecha, en la que el toro respondió de forma noble. Poco le duró su primer toro, al que dio grandes tiempos para que recuperara fondo, pese a ello estuvo firme y decisivo. Pinchó en varias ocasiones y le sonó el primer aviso antes de colocar la espada.

Llegó el turno del riojano Diego Urdiales, que para el deleite del tendido bordó el toreo de capa con el segundo de la tarde, dibujando tremendas verónicas al buen toro de nombre «Bullanguero» a su salida de corrales, volvió a plantar al toro grandes verónicas tras su primer puyazo, que destacaran por su temple y despaciosidad. Tras solicitar permiso a la autoridad, tal y como hizo su compañero, se marchó a brindar su toro a S.M. el Rey. Inició su faena sobre la mano derecha y el toro con gran suavidad encajó su embestida en la franela del diestro. Por el contrario al natural la faena no tuvo tanto calado y rápidamente volvió sobre la mano derecha. Estuvo firme con el bueno de Juan Pedro, al que como colofón final le dejó una buena estocada, paseando así una oreja.

Llegó el turno del peruano Andrés Roca Rey, tan polémico en su colocación y tan amado y odiado en esta plaza a partes iguales. En el toreo de capa nada más dejó ver una buena chicuelina, tras un deslucido paso por los primeros tercios y brindar su toro a su S.M. el Rey, como hicieron sus compañeros, inició una faena de poco calado y con alguna protesta a la hora de torear sobre la mano derecha. Al natural cierto es, que estuvo más acoplado y ajustado. Le sonó el primer aviso, en una faena que despertó poco interés, antes de enterrar la espada.

Llegó el turno del tan esperado Diego Urdiales, que con la Puerta Grande medio abierta, recibió al cuarto con un bellísimo conjunto de verónicas, si buenos fueron los lances en el recibo, mejores fueron aun las verónicas con las que sentenció su quite tras el primer puyazo, por su despaciosidad y armonía. Brindó al tendido consciente de lo que podía suceder y dejó un buen inicio de faena, que sirvió de precendente para la buena faena que dejó al cuarto, al que le pintó grandes derechazos pero mejores naturales ligados, suaves y templados, el tendido se rompió en !olés¡. El toro tuvo una muerte de un auténtico toro bravo tras dejar Urdiales una estocada un tanto caída, que fue suficiente para que los tendidos se tiñeran de blanco, cortando una oreja.

De nuevo turno para Roca Rey, que le cayó en suerte un precioso colorado chorreado, el peruano pudo lucirse con un quite por verónicas bien rematadas, que fue replicado por Bruno Aloi que dejó una gran media. Brindó al tendido y con las rodillas en tierra citó al toro, que se encontraba en el burladero de matadores, para plantarle pases con la derecha entre algún pase por la espalda. Al natural se centró en dejar pases de mucho recorrido que remató con un profundo pase de pecho. Terminó tirando de los recursos que tanto emplea para calentar a los tendidos, después de una faena que anduvo entre las protestas de unos por el poco acople del diestro y los vítores de otros por su valentía. A la segunda dejó la espada y terminó cortando una oreja.

Cerraba la Corrida de la Prensa el confirmante Bruno Aloi con «Timorato», un toro que no brindó opciones para el lucimiento, y que pasó sin trasmisión alguno por los trastos del ya confirmado, llegando a salir completamente distraído. Le fue imposible generar una bonita faena al sexto y se fue con el silencio de la plaza al hotel. Hay que reconocer el complicado papel de Bruno Aloi al confirmar alternativa un día como hoy.
FICHA DEL FESTEJO
Corrida de la Prensa Las Ventas, con los diestros Diego Urdiales, Andrés Roca Rey y Bruno Aloi, que confirmaba la alternativa, con toros de Juan Pedro Domecq.
Entrada: lleno de «No hay billetes».
- Diego Urdiales: oreja y oreja tras aviso.
- Andrés Roca Rey: silencio tras aviso y oreja tras aviso.
- Bruno Aloi: silencio tras aviso y silencio.