Madrid se vestía de gala para una de las citas más importantes del calendario taurino, la tradicional Corrida de la Beneficencia. Con un ambiente plenamente veraniego y el cartel de «no hay billetes» colgado en las taquillas, la tarde estuvo marcada por la notable ausencia de Su Majestad el Rey Felipe VI. Sin embargo, lo que prometía ser una tarde histórica de toros quedó diluida por una meteorología dantesca: una tormenta de verano, con viento y lluvia torrencial, que dejó el ruedo convertido en un auténtico lodazal y obligó a la afición a huir de sus asientos. Los astados de Victoriano del Río, serios y astifinos, ofrecieron un juego desigual, destacando las pocas fuerzas de los primeros y la clase del sexto.
Alejandro Talavante tuvo que hacer frente al lote menos colaborador y a las peores condiciones climáticas de la tarde. Rompió plaza con ‘Comunero’, un toro astifino y largo de caja que acusó una evidente invalidez desde el capote. Para colmo, el animal fue excesivamente castigado en el caballo, llegando a banderillas sin apenas fuerzas. Talavante lo probó por el pitón derecho a media altura, pero el astado protestó más que embistió, haciendo imposible el lucimiento, mientras que por el izquierdo ni llegó a intentarlo. Tras una estocada caída, todo quedó en silencio.
La situación se complicó aún más con el cuarto, ‘Encaminado’, un toro desigualado que saltó al ruedo justo cuando estallaba una monumental tormenta de agua que desalojó media plaza. Con el ruedo completamente encharcado y bajo un aluvión, Talavante tiró de oficio para plantarle cara al temporal y extraer pases templados por el pitón derecho. Hubo de recurrir al descabello tras un pinchazo y una estocada baja, escuchando un aviso antes de ser despedido con unos respetuosos saludos desde el tercio.
Roca Rey ofreció una tarde de altibajos, marcada por momentos de tremenda emoción pero también por una evidente falta de acoplamiento. Al segundo de la tarde, ‘Curioso’, un toro cuajado que salió suelto, lo recibió por verónicas a pies juntos en los medios, replicando con personalidad al quite de Víctor Hernández. Brindó al público e inició la faena de rodillas a escasísimos metros del animal, pasándoselo por delante y por detrás en un prólogo de máxima tensión y riesgo. Sin embargo, ya de pie por el pitón derecho, el peruano toreó perfilero y abusando del pico de la muleta, sin apenas ajuste. El de Victoriano del Río no aguantó mucho y se rajó pronto hacia las tablas, firmando una faena corta que emborronó con una estocada caída, recibiendo palmas de la afición.
Con el quinto, otro ejemplar de nombre ‘Empanado’, la lluvia ya no daba tregua. Roca Rey decidió plantarle cara a la tormenta en los medios, buscando la zona menos afectada por los charcos aunque condicionado por el viento. El torero le puso mucha entrega y exigió al toro por abajo por el pitón derecho, logrando muletazos de gran mérito, aunque de nuevo se le achacó una colocación algo periférica. Por el pitón izquierdo dejó algún natural importante antes de recetar una estocada baja. Escuchó un aviso y recogió los saludos del respetable.
Víctor Hernández cuajó los pasajes más puros y rotundos de la función, demostrando una firmeza incuestionable de principio a fin. Recibió al serio tercero, de nombre ‘Empanado’ por verónicas y el astado cumplió metiendo los riñones en el caballo para luego desplazarse con transmisión en banderillas. Bajo una fuerte ventisca en el tercio del tendido 5, Hernández inició su labor con unos estatuarios secos y ajustadísimos. El de Victoriano del Río embistió con alegría y prontitud, lo que aprovechó el madrileño para cuajar por el pitón izquierdo naturales larguísimos, profundos y dándole el pecho al animal, sin arrugarse jamás ante el molesto viento. Mató de estocada tendida y honda, escuchando un aviso que enfrió la petición, quedando todo en silencio.
Cerró la tarde con ‘Gorrión’, un toro de 611 kilos y caja larga que propició un extraordinario par de banderillas de Marcos Prieto. Hernández comenzó su faena en los medios cambiándose al animal por delante y por detrás para, acto seguido, hilvanar muletazos largos y templados por el pitón derecho sacando partido de la gran clase del astado. Al natural le robó pases de mucha verdad y pureza, aunque el ruedo, convertido ya en unas auténticas arenas movedizas por culpa del fango, le restó algo de temple al tramo final de la obra. Tras una estocada baja y escuchar un aviso, se despidió de Las Ventas entre ovaciones y saludos.
Ficha del Festejo
Plaza de Toros de Las Ventas (Madrid). Corrida de la Beneficencia
Toros de Victoriano del Río de buena presentación en general y juego variado.
- Alejandro Talavante, Silencio, Saludos
- Roca Rey, Palmas tras aviso, Saludos tras aviso
- Víctor Hernández, Silencio tras dos avisos, saludos.