Javier Cortés afronta con ilusión y ganas de torear la cita del próximo 15 de agosto en Las Ventas, donde compartirá cartel con José Garrido y Antonio Puerta, que confirmará su alternativa. El madrileño se anuncia ante una corrida de Araúz de Robles en una fecha tradicional como la del Día de la Virgen de la Paloma, pero asegura que por encima de cualquier responsabilidad prevalecen las ganas de volver a torear en Madrid.
Cortés reconoce que no siente una responsabilidad especial por el hecho de anunciarse en una fecha tan señalada ni por lo que pueda suponer la tarde para el devenir de su temporada. “No pesa sobre mí ninguna responsabilidad, prevalece por encima de todo la ilusión y las ganas de torear ese día en Madrid”, asegura el torero.
A la hora de hablar de lo que significa ser torero, Javier Cortés lo tiene claro. Para él, la torería no debe limitarse únicamente al momento de vestirse de luces, sino que tiene que formar parte de la personalidad del torero dentro y fuera de la plaza. “El ser torero dentro y fuera, tener torería, el sello de torero hasta en una discoteca bailando reguetón”, explica.
Respecto al encierro de Araúz de Robles, Cortés considera que se trata de una ganadería que encaja con su manera de interpretar el toreo. El madrileño destaca el tipo de toro que cría la casa y la forma en la que puede desarrollar su concepto delante de él. Su manera de afrontar este tipo de corridas se resume en tres pasos: “Primero entender, luego poder y por último brillar con él”.
La tarde tendrá además un componente especial para el torero por la presencia de Antonio Puerta, amigo suyo desde hace muchos años y que ese día confirmará su alternativa en Madrid. Cortés será el padrino de la ceremonia, algo que le hace especial ilusión. A ello se suma compartir cartel con José Garrido, un torero al que considera muy contrastado. “Me hace especialmente ilusión poder dar mi primera confirmación de alternativa en Madrid como padrino de ceremonia a un amigo de hace muchos años como es Antonio y hacerlo al lado de José Garrido, que es un torero tan contrastado, más aún”, señala.
En cuanto a las oportunidades para los toreros con experiencia, Javier Cortés considera que sí existen, aunque entiende que cada tarde tiene una importancia enorme. El problema, explica, llega cuando una actuación no sale como se espera, ya que puede pasar bastante tiempo hasta volver a tener una nueva oportunidad. Por eso, considera fundamental aprovechar cada tarde al máximo. “Oportunidades hay, pero si no sales como uno espera suele pasar bastante tiempo hasta la próxima, por lo que hay que darlo todo cada tarde y sacar lo máximo de cada una de ellas”, afirma.
Con la mirada puesta en el 15 de agosto, Cortés no se conforma con que su actuación pueda quedar en el recuerdo inmediato de los aficionados. Su ambición va mucho más allá del resultado y de las sensaciones que pueda dejar al finalizar la corrida. El madrileño quiere que, con el paso del tiempo, aquella tarde pueda ser recordada por algo especial. “No solo al salir de la plaza, sino cuando pasen los años, se recuerde esa tarde por algo único, inigualable, ejemplar e histórico”, concluye.