En una Málaga llena de feriantes, veraneantes y allegados llegados desde toda la geografía nacional, también hubo espacio para los aficionados que se dieron cita en La Malagueta para disfrutar de lo que apuntaba a ser uno de los carteles de la temporada taurina. Hay algo claro a estas alturas: el que llena es el de La Puebla, pero siempre queda en el sur un hueco en el alma para esperar a Urdiales y unas ganas ansiosas de encontrarnos con Fortes, profeta en su tierra.
Una de Cuvillo para Morante de la Puebla, Diego Urdiales y Saúl Jiménez Fortes. Si los astados de la ganadería gaditana acompañaban, la afición podía salir dando pases de pecho por el paseo marítimo de Málaga. La corrida, en general, un melón sin abrir.
Bruto y violento el abreplaza en el recibo capotero de Morante, justo de fuerzas y acostándose por el pitón derecho. No hubo lucimiento por parte del sevillano, que toreó sobre los pies. Sin fuerza ni poder pasó el animal por varas y banderillas, hasta el punto de ponerse en duda su continuidad en el ruedo.
Cadencioso comenzó con la franela, doblándose con él y apretándole los riñones, imponiendo siempre el torero por bajo. Una tanda por el izquierdo y otra por el derecho, más despegado y corto al natural, pero más ajustado y por abajo en los derechazos. La relajación en las cortas distancias acabó en una voltereta sin consecuencias. Cada vez era más corto el viaje del astado por ambos pitones. Morante le daba la cintura con la diestra y se lo sacaba fuera con la zurda, que no conseguía tragarse el viaje. Mató de una gran estocada después de arrancarle grandes muletazos por los dos lados y un macheteo muy gallista. Ovación con saludos tras una triunfalista petición.
Distinto era el fuelle del segundo del encierro, aún incierto en su embestida, pero algo más codicioso. Lo único reseñable, una media en el recibo de capa. No metía mal la cara el castaño de Cuvillo y metió los riñones en sendos puyazos, aunque sin percutir sobre el picador.
Dejó claro su sello el riojano desde los primeros compases, con dos tandas a trompicones sobre la mano derecha. Apenas un par de muletazos al ralentí tuvieron calidad. Rápido se desfondó el toro y tuvo que tirar de él para arrancarle algunos naturales sueltos. Un estoconazo, precedido de un pinchazo, fue suficiente para tumbar al toro. Diego Urdiales. Matador de toros.
Suavidad de Fortes ante un toro falto de celo, pero que metía con clase la cara cuando venía entregado, sobre todo por el derecho. Fue Juan José Trujillo quien dejó el mejor capotazo de las tres primeras faenas, por el izquierdo, a la salida del encuentro con el caballo. Saludaron tras parear Curro Vivas y Javier Gómez Pascual. Cabe destacar el tercer par de Curro Vivas, que se echó los pitones a la barriga y se entregó de verdad.
Una serie de hinojos desde los medios sobre la mano derecha fue la culpable de que la plaza se entregara de lleno al torero de la tierra. Largo era el viaje del de Cuvillo, que buscaba tablas a la salida del muletazo. Firme el malagueño a pesar del vendaval y de la falta de bravura del animal, que se aburría al final del muletazo, saliendo suelto y noblón. Impecable la actitud de Fortes, sin tirar la toalla e intentando inventarse la faena mientras el astado pasaba por allí, como si con él no fuera la película. Un pinchazo y media estocada agarrada y tendida tumbaron al toro. Petición mayoritaria de oreja, atendida por el presidente, más por la entrega del matador que por la profundidad de la faena.
Dos verónicas que pagan una entrada. Eso es ir a ver a Morante. No sabes cuándo, pero en cualquier momento puede hacer de las suyas. El toro se quedaba corto, embistiendo de manera incierta, poniendo en apuros al personal y con la falta de fijeza por bandera.
Se lo sacó a los medios con ayudados por bajo, pero, sin esperar, volvió a tablas, donde arreciaba menos el viento de poniente. Lo más limpio y elegante llegó en la primera serie por el pitón derecho, que, sin llegarle a bajar la mano del todo, consiguió llegar a los tendidos. De nuevo el viento hizo que la muleta se convirtiera en un pañuelo de seda. Todo lo que tenía dentro el toro se lo sacó a base de derechazos cuando el viento lo permitió. Ya con las bambas de la muleta al natural consiguió darle la tanda más clásica de su tarde.
Si las dos verónicas del inicio te pagaban una entrada, la última serie por el izquierdo te paga un abono.
Mató de media lagartijera y un toque de verduguillo que pusieron punto y seguido a la actuación de Morante de la Puebla en la feria de Málaga.
Ni toro, ni entrega, ni posibilidad de lucimiento en el quinto, que andaba de costado antes de llegar a la capa. Bruto en todos los sentidos y haciendo todo por inercia. Toda la falta de fuerza presente en los primeros tercios se evidenció aún más cuando se puso Urdiales a torear. De primeras, todo sobre la mano derecha, sin obligarle para que no protestara, sin poder sacárselo atrás, pero arrancándole muletazos de oficio. Muy profesional, pero se encontró con un pozo sin agua.
Se vuelve a repetir la historia de Urdiales con la espada. ¡Cómo mata los toros este hombre!
Más de lo mismo en los primeros compases de Saúl Jiménez Fortes en el recibo capotero del cierraplaza, que pasó por allí con algo más de entrega que sus hermanos. Muy elegante lo colocó el diestro por chicuelinas al caballo, que hubo que cuidar ante las expectativas que mostraba este último toro. Saludó tras un gran par de poder a poder Juan José Trujillo.
Empezó su faena de muleta el más joven de la terna, apoyado en tablas, con serenidad y paciencia. Pedía sitio el de Cuvillo, y Fortes tuvo claro que tenía una gran oportunidad delante. Reponía con codicia, por lo que la ligazón se complicaba. Se vino arriba el animal, sacando la clase que no tuvo ninguno de los otros cinco.
Por el lado izquierdo protestaba, picando por dentro. Nada tenía que ver con la muleta montada, donde era más noble y le permitía colocarse entre muletazo y muletazo. El valor seco de este torero volvió a estar presente en su toreo, aguantando miradas y tragándole a un toro nada fácil, pero manejable. Un final de cercanías con circulares invertidos y una estocada caída, perpendicular y defectuosa.
La estocada no era merecedora de las dos orejas, pero el presidente accedió. Una tarde más, se abría la Puerta Grande del coso malagueño.
Ficha del Festejo:
Morante de la Puebla: Ovación con saludos tras petición y ovación con saludos tras aviso
Diego Urdiales: Ovación con saludos y ovación con saludos
Saúl Jiménez Fortes: Oreja y dos orejas
Incidencias: Previo al festejo, el Málaga Club de Fútbol recibió un reconocimiento por su ascenso a Primera División.