Sangre y triunfo: Fortes golpea en la mesa en La Malagueta

Escribano, herido y heroico, y De Justo, firme ante la exigencia, acompañan el triunfo de un Fortes que vuelve a poner a Málaga en pie.

La Malagueta cambiaba de público, de expectativas y de ambiente. Iba tocando ponerle el broche final a una triunfal feria con la que se conmemoraba el 150.º aniversario de la Plaza de Toros de Málaga. Tras un serial repleto de carteles hechos por y para el torero, el coso de la Costa del Sol tomaba un carácter algo más torista. Y es que, en esta zona del Sur, cuando llega una ganadería de tales dimensiones y unos toreros de semejante expresión, los aficionados más cafeteros se dan cita con la esperanza de que salga por toriles algún animal que ayude al triunfo.

Dos componentes de la terna ya habían pisado el albero malagueño, y ambos habían saldado sus actuaciones con sendas puertas grandes. Emilio de Justo, a base de naturales; y Fortes, encandilando a los suyos ante una corrida de Cuvillo sin fuerza ni casta. Completaría el cartel un experto en corridas duras, Manuel Escribano, que, tras el percance sufrido en Huelva, continúa por el camino del triunfo una temporada más. Por los chiqueros saldrían seis ejemplares de Victorino Martín que, después de doce años, volvería a encontrarse con la afición malagueña. Seis toros de presencia impecable.

A portagayola se fue Escribano con su primero, siguiendo el guion habitual de sus faenas, aunque sin posibilidad de salir a los medios porque el toro se frenaba a la salida del capotazo. Falto de fijeza y parándose, sobre todo por el pitón derecho. Banderilleó con habilidad el de Gerena a un incierto Victorino que apretaba hacia los adentros.

Brindó al público y comenzó con el pase del péndulo ante un toro tobillero. La paciencia y el sitio fueron la clave para intentar la ligazón ante un animal que no se entregaba por ninguno de los dos pitones, aunque resultaba algo más manejable al natural. Una auténtica alimaña que acabó alcanzándolo en un par de ocasiones y propiciándole una cornada en la zona tibial. Una estocada arriba puso fin a una faena de mucho mérito ante un toro que cazaba moscas desde que salió de chiqueros.

Contra todo pronóstico, Escribano tuvo que matar el segundo de su lote para posteriormente entrar al hule. Don Manuel Escribano Nogales. Una carrera forjada a base de humildad, trabajo y sacrificio.

Otro toro fue este Murallón, hijo de Cobradiezmos, que se rebosó en el saludo capotero, permitiéndole lancear algo más suelto que con el anterior. Pidió perdón el matador por no poder llevar a cabo el tercio de banderillas, debido a la cornada sufrida.

Vino más de verdad el astado por abajo en el comienzo de muleta y humilló en la primera tanda de derechazos. Muy de verdad siguió por el mismo pitón, intentando alargar el trazo del muletazo. Una tanda al natural sirvió para enseñarlo por ambos lados y demostrar que por allí había poco más que buscar. Vergüenza torera, honestidad y una faena profesional basada en el pitón derecho. Una oreja tras una gran estocada fue la rúbrica de una tarde heroica de este torero, que jamás dejará de impresionarnos. Gracias, torero.

Muy armónico y en el tipo de la casa el tercero, que salió para que lo recibiera otro conocedor de este hierro. A pesar de los primeros cabezazos, consiguió salirse sobre los pies hacia los medios para enseñarle el camino hacia delante. Tras comprobar que el cárdeno todo lo pedía por abajo, consiguió meterlo en el canasto con un clásico toreo en redondo, que nada quería por arriba. Los mejores muletazos de la faena llegaron al natural, arrastrando la muleta, mientras el toro empezaba a volverse buscando algo atrás. Ya poniendo el broche, le dio el pecho de lleno para rematar una faena de esfuerzo total.

Estocada trasera y toque de descabello que desencadenaron una gran ovación y una bronca al palco. Si esto no es de oreja, apaga y vámonos.

El primero del lote de Fortes no se empleó nada en el primer tercio, pasando por allí sin entregarse, aunque demostrando nobleza y ritmo y empujando en el caballo.

Al igual que en la brega, el de Victorino siguió humillando y colocando la cara al doblarse con él el torero de la tierra. Embestía como un tejón por abajo, comiéndose los trapos, y Fortes vio que podía dejarle la tela en la cara para conseguir la ligazón. De mucha calidad las dos primeras series de derechazos, con suavidad y haciendo el avión también al natural este cumbre primer toro del lote de Saúl.

Tragó, tragó y tragó por el lado izquierdo, dándole el medio pecho, sabiendo que embestía al toque. Mucha naturalidad y pureza de Fortes, que puso en pie a su público toreando por derechazos. Cante en los tendidos y un torero como la copa de un pino frente a un toro cumbre, que se fue viniendo arriba.

Estocada algo perpendicular y en dos tiempos fueron suficientes para poner punto final a una faena de las que no se olvidan en mucho tiempo. Dos orejas muy merecidas, vuelta al ruedo al toro y golpe en la mesa de un torero que pide contratos. ¡Empresarios. Málaga tiene un torero que se llama Saúl Jiménez Fortes y la afición tiene ganas de verlo!

Sí pudo lancear a la verónica su último toro de su feria De Justo, sacándolo a los medios andándole hacia atrás. Un par de poder a poder sacó a saludar a Antonio Chacón, al que acompañó José Manuel Valcarce.

De nuevo, un inicio con la franela muy torero el cacereño, doblándole los riñones a un obediente ejemplar. Fue sobre el derecho donde De Justo consiguió encadenar algunos muletazos de trazo limpio. Empezó a acusar su falta de fuerza, echando las manos por delante durante el muletazo y volviendo la cara cada vez más. Aun así, consiguió sacarle muletazos de gran transmisión. Costaba que el toro se entregara, viéndose el matador que estaba cogido.

Una estocada un punto tendida terminó por corroborar que este torero sigue a un gran nivel. Dos orejas que, a mi juicio, no estuvieron al mismo nivel que las de Fortes. Ovación al toro en el arrastre.

Desde que salió el último toro, la humillación y la nobleza salieron a relucir, ante unos tendidos que protestaron un movimiento extraño en la pata izquierda. La Malagueta no fue capaz de ver las virtudes de un toro que, de manera imprevisible, hacía movimientos impredecibles y exigía otra lectura.

Codicia, humillación, nobleza y transmisión: todo eso llevaba dentro el cierraplaza. Tropezó con él Fortes en un par de ocasiones, haciendo que el toro perdiera parte de la clase que había mostrado. Debió ponerse antes por el izquierdo para arrancarle muletazos, pero, con la intención de desengañarlo, no terminó de confiarse. Solo pudo sacar los pases de uno en uno. El público, en contra, y Fortes fuera de la faena ante un toro desconcertante.

Lo pinchó y lo tumbó de una estocada defectuosa.

Ficha del Festejo:

Toros de Victorino Martín: de excelente presencia y buen juego

Manuel Escribano: Ovación y oreja

Emilio de Justo: Ovación tras petición y dos orejas

Fortes: Dos orejas y silencio

Incidencias: Manuel Escribano mató el segundo toro de su lote en segundo lugar de la tarde, para poder entrar a la enfermería cuanto antes. Saludaron tras parear al quinto José Manuel Valcacer y Antonio Chacón