La Feria de la Magdalena de Castellón tuvo en 2026 un protagonista indiscutible: Daniel Luque. El torero de Gerena exhibió ante el quinto toro de la tarde, ‘Ablativo’ de Zalduendo, todo aquello que se espera de él en esta temporada: mando, naturalidad y un toreo al alcance de muy pocos.
‘Ablativo’ salió ovacionado desde los chiqueros, con brío y prontitud, y se empleó con el caballo en repetidas ocasiones. La lidia de la cuadrilla preparó el terreno para que Luque construyera una faena de poder y clase, llevando al toro muy templado y por abajo, con esa figura relajada que distingue a los toreros de verdad. Los momentos más altos llegaron en el toreo al natural, toreando con reunión y profundidad, antes de que las luquesinas finales desataran el entusiasmo del tendido. Una estocada en los medios y el toro se tragó la muerte con espectacularidad. Dos orejas y vuelta al ruedo para ‘Ablativo’.
Luque ya había dejado constancia de su compromiso con el segundo, un toro soso al que el sevillano supo dar sentido con inteligencia: distancia en el arranque para aprovechar las inercias del animal, un cambio de mano eterno que puso al público en pie y un toreo al natural de gran calidad. El fallo con la espada frustró el premio que la faena merecía, aunque los tendidos le tributaron una calurosa ovación.
Sebastián Castella aportó el primer trofeo de la tarde. El francés conectó con el público desde el inicio ante un toro abanto en los primeros tercios, al que supo aprovechar especialmente por el pitón izquierdo para construir una labor templada y solvente rematada con una estocada casi entera. Oreja. Con la Puerta Grande entreabierta, el cuarto le exigió más: una faena de largo metraje con impacto en los terrenos de cercanías, pero el toro tardó en caer tras la estocada y enfrió la petición del tendido. Ovación.
Tomás Rufo, que entró en el cartel en sustitución de Emilio de Justo, volvió a puntuar en uno de sus feudos. Con el tercero firmó una labor firme y poderosa sobre la mano izquierda que le valió una oreja tras estocada y descabello. El sexto, en cambio, un toro de Zalduendo sin recorrido ni transmisión, bajó la euforia de la tarde pese al empeño del toledano por meterse en los terrenos de la verdad. El esfuerzo no fue suficiente para que la faena tomara vuelo.