Abrió la tarde ‘Travieso’, un astado de Zacarías Moreno que acusó una flagrante falta de fuerzas desde los primeros lances. Javier Cortés lo recibió con verónicas de bellísima factura y, consciente de la fragilidad del animal, planteó una faena de enfermero, llena de suavidad, tiempo y pulso. Citó con firmeza para meter al toro en el engaño, logrando extraer derechazos de mucho mérito y naturales de mano baja y trazo exquisito, sosteniendo la embestida con puro temple. Hubo aroma y torería en cada muletazo suelto. Lástima que el mal uso de los aceros por parte de Javier Cortés (pinchazo, media tendida y descabello) emborronara una obra de gran dimensión artística. El balance final quedó en ovación tras aviso.
El salmantino Alejandro Marcos se topó en segundo lugar con un basto ejemplar de Victoriano del Río, de nombre ‘Foragido’, que noblemente obedeció a los estímulos, aunque careció de transmisión. Alejandro Marcos firmó un precioso saludo capotero y un inicio de faena de hondo empaque por ayudados por alto en el tercio. El diestro cuajó tandas profundas, mandonas y de largo trazo por ambos pitones, paladeando el toreo al natural con una tremenda suavidad. Pese al temple de Alejandro Marcos, la sosa condición del astado restó vibración a los tendidos. Mató de estocada baja y dio una merecida vuelta al ruedo.
El gran nombre de la tarde fue Héctor Gutiérrez, que cuajó una actuación primorosa frente a ‘Rebujino’, un excelente y móvil ejemplar de Zacarías Moreno que fue premiado con la vuelta al ruedo. Tras recibirlo con verónicas de manos bajas de soberano gusto, Héctor Gutiérrez comenzó la faena de muleta al natural, sin probaturas, ligando y ajustándose al milímetro. La faena del diestro mexicano fue un in crescendo de emoción, aprovechando la enclasada transmisión del toro. Cerró Héctor Gutiérrez con bernardinas de infarto, ceñidísimas, antes de recetar una gran estocada recibiendo en lo alto para pasear las dos orejas.
Manuel Diosleguarde lidió en cuarto lugar a ‘Osado’, un toro de Domingo Hernández que se defendió echando las manos por delante debido a evidentes problemas de visión. Manuel Diosleguarde android muy firme, iniciándose genuflexo en el tercio. A base de poder, valor y colocación, el torero salmantino obligó al animal por el pitón derecho —el único potable—, extrayendo muletazos de enorme mérito hasta que el astado, sintiéndose totalmente sometido, terminó por rajarse. Una estocada trasera y caída de Manuel Diosleguarde dio paso a un aviso y a la posterior ovación.
El quinto de la tarde fue ‘Maleado’, un astado con el hierro de Victoriano del Río que fue un animal carente de clase y de pocas opciones. Mario Navas dejó destellos de su buen concepto en el recibo de capote y comenzó su faena de muleta con mucha torería, sentado en el estribo. Consiguió firmar Mario Navas series aisladas de bellísimo empaque, pero la falta de juego del astado obligó a abreviar una faena corta pero de intensa calidad. Los reiterados pinchazos del espada alejaron cualquier posibilidad de trofeo, quedando todo en una ovación tras aviso.
Cerró la semifinal Alejandro Chicharro frente a ‘Delineante’, un complicado ejemplar de Domingo Hernández que embistió defendiéndose y sin clase. Tras un variado inicio por pases cambiados en el centro del anillo, Alejandro Chicharro entendió que el pitón izquierdo exigía perderle pasos para limpiar los naturales. En las distancias cortas, pisando terrenos comprometidos y metido entre los pitones, el joven espada sufrió un espectacular revolcón sin consecuencias. Lejos de amilanarse, Alejandro Chicharro volvió a la cara del toro con raza y lo pasaportó de una estocada soberbiosa en lo alto sin puntilla para cortar una oreja de peso.
Ficha del Festejo
Plaza de Toros de Alalpardo (Madrid). Semifinal a seis de la Copa Chenel
Toros de Victoriano del Río Cortés, Domingo Hernández y Zacarías Moreno.
- Javier Cortés, Ovación tras aviso
- Alejandro Marcos, vuelta al ruedo
- Héctor Gutiérrez, dos orejas
- Manuel Diosleguarde, ovación
- Mario Navas, ovación con aviso
- Alejandro Chicharro, oreja