El novillero Jorge Oliva afronta con ilusión la cita del próximo 2 de agosto en Herrera de Pisuerga a las 19:00, asegurando que llega con más confianza, convencido de la evolución que ha experimentado como torero y con el deseo de que el público disfrute de su concepto del toreo.
Oliva reconoce que, desde su debut con picadores hasta la actualidad, no ha cambiado demasiado en su forma de ser, aunque sí en la manera de entender a los animales y de acoplarse a sus embestidas. Considera que la confianza adquirida a base de torear ha sido uno de los aspectos que más ha fortalecido su evolución.
Aunque admite que una final siempre supone una presión añadida, asegura que afronta la cita con muchas ganas de disfrutar y de mostrar su forma de interpretar el toreo. Su principal objetivo es sentirse realizado en la plaza y conseguir que el público salga satisfecho del festejo.
Sobre el cartel que completa junto a Salva Herrero y Raquel Martín, el segoviano lo define como “muy fuerte”. Destaca la preparación y experiencia de ambos compañeros y considera que la rivalidad entre los tres hará que cada uno dé lo mejor de sí. En su opinión, se trata de un cartel atractivo para el aficionado y de una tarde marcada por una gran competitividad.
Respecto a la novillada de José Enrique Fraile de Valdefresno, explica que ha recibido muy buenas referencias de la ganadería y confía en encontrarse animales que embistan y permitan a los tres novilleros disfrutar y transmitir al tendido todo lo que llevan dentro.
Si tuviera que resumir su concepto del toreo, Oliva lo hace en tres palabras: pureza, clasicismo y personalidad. Una forma de entender la tauromaquia en la que busca que cada faena tenga un sello propio y una interpretación personal.
Más allá del resultado final, el novillero espera que en Herrera de Pisuerga todo el trabajo realizado durante los entrenamientos dé sus frutos. Además, desea que quienes le vean torear quieran volver a verle en futuras ocasiones.
De cara al futuro, Jorge Oliva asegura que conquistar el Circuito de Castilla y León supondría un enorme orgullo tanto para él como para la Escuela Taurina de Segovia, a la que agradece todo lo que le ha aportado, así como al maestro Emilio de Frutos por el esfuerzo realizado durante todos estos años. En el plano personal, su gran sueño pasa por marcar un antes y un después en la tauromaquia segoviana, dar mayor importancia a la profesión y lograr que desde la provincia se apoye a los jóvenes que sueñan con ser toreros.