El diestro tuvo que ser atendido en la enfermería por una herida en la oreja izquierda, aunque, una vez intervenido, regresó al ruedo para continuar con la lidia del tercer astado de la tarde.
El percance se produjo mientras compartía el tercio de banderillas con El Fandi, uno de los momentos más esperados del festejo. Cuando Escribano acudía a colocar el segundo par, perdió el equilibrio y cayó al albero. El animal lo alcanzó en el suelo y le provocó un desgarro en el lóbulo de la oreja izquierda.
Pese a la violencia del golpe, el torero apenas mostró signos de dolor. Se levantó con rapidez y permaneció en el ruedo hasta que concluyó el tercio de banderillas, antes de dirigirse por su propio pie a la enfermería de la plaza para ser atendido por el equipo médico.
Según el parte facultativo firmado por el doctor Domingo Jiménez Álvarez, Escribano presentaba una herida en la zona inferior del pabellón auricular izquierdo, con afectación del lóbulo. La lesión fue tratada bajo anestesia local mediante una reconstrucción plástica, procediéndose a la sutura del desgarro y de la parte superior del lóbulo.
Lejos de dar por concluida su actuación, el sevillano volvió a vestirse de torero apenas finalizada la intervención y regresó al ruedo para enfrentarse al siguiente Miura de su lote, un gesto que volvió a poner de manifiesto su carácter, su capacidad de sacrificio y el compromiso que siempre ha mostrado con la profesión.