Los ojos y la expectación en esta tarde eran claves, el marco de la Feria de la Manzanilla.
Pablo Fernández estuvo dispuesto ante un novillo de los Millares que le permitió gustarse con el capote, faroles de rodillas, verónicas y la media verónica fue su recibimiento a éste. Buenaplanto, así es como se llamaba, se dejó banderillear por el propio novillero que se mostró hábil, teniendo muy presente el estilo de “El Fandi”. La faena estuvo cumbre, con la diestra se mantuvo quieto, y a pesar de ser el que abrió cartel supo llegar rápido a los sanluqueños. Por luquesinas lo desplantó, pero sin embargo eso no le impidió dejar una estocada entera. Consecuencia de esto, cortó una oreja de peso.
Como el toro clásico, negro mulato salió obedeciendo al engaño. El valor de Álvaro Palmero quedó plasmado en su actuación. Aunque el novillo protestaba, él siguió, lo intentó por la diestra dejándole muletazos con verdad y pasión. Los sabios consejos del Maestro Tomás Campuzano le favorecieron, animándolo a no rendirse. Aunque descabelló, su faena fue recompensada con ovación.
Como bien su nombre indica, Precioso fue bonito de cara y bueno de hechuras, negro bragado axiblanco. Fue noble y pegajoso, metía la cara y Pablo Torres supo entenderlo. Destacado el quite de Miguel Rayo que nos anticipó parte de su exigente y templado concepto. El valenciano tuvo aprovechamiento de su único novillo toreando con seriedad, sabiéndole echar los vuelos y resolverle la papeleta. Mostró una cabeza bien amueblada con una faena variada pero dentro de su toreo propio. Entró a matar dos veces, la segunda de ellas con mucha muerte. Pudo cortar una oreja.
De familia de artistas, Miguel Rayo de la Escuela de la Diputación de Málaga estuvo ante un novillo bocidorado con ojo de perdiz muy entregado. Desde la primera toma de contacto con el novillo emocionó al público que estuvo generoso. Su brindis emotivo al cielo, al Barquero de Fuengirola, le arrebató unas lágrimas al primer toque con la muleta. Sus primeras tandas estuvieron acompañadas del cante de su madre, la saetera Isabel Guerrero que cuenta que no estaba preparado y le nació cantar. Tuvo que bajarle la mano pero toreó largo sobre la derecha. Tuvo la presión de dos avisos pero la venció, cortando una oreja.
El quinto estuvo falto de fuerzas pero tenía ritmo y son. Ejecutó una larga cambiada y verónicas que solo fueron la primera parte de una faena de sobresaliente. No se dejó poner ningún par de banderillas por su condición. Al compás de Manolete, el poco experimentado novillero, Manuel Harana se sintió muy agusto en la cara del animal. Su máximo esplendor llegó cuando tocó con la muleta muy suave por el pitón derecho, además la afición estaba volcada en la faena. Comejaras fue el primer novillo que mató y lo hizo por la puerta grande, siendo el más novato dejó la espada alta. Desorejó al toro. Él no llegaba a asumir lo que había hecho, estuvo entusiasmado y orgulloso de sí mismo se podía ver en su cara de felicidad.
El novillero local, Gabriel Moreno “El Calé” no tuvo tanta suerte como sus compañeros, su novillo fue devuelto a los corrales porque salió descordinado de los cuartos traseros y salió el sobrero, un sobrero que él no vio claro. El novillo se le metía por dentro y fue difícil de llevar, se le tenía que hacer las cosas muy bien hechas e ir muletazo a muletazo. No supo resolver bien este problema, aunque lo intentó. Después de conocer la actitud del animal, vio que no podía hacer nada y lo mató.
Haciendo mención especial a Gitanillo de Sanlúcar, el hermano de “El Calé”, banderillero con una ilusión enorme que debutó de luces y aunque no pudo dejar todas las banderillas, quiero tomarlo como ejemplo para los jóvenes, que nunca dejen de intentarlo.
Ficha del Festejo:
Plaza de Toros de Sanlúcar de Barrameda, primera de la Feria de la Manzanilla, con novillos de Los Millares para:
Pablo Fernández (E.T de Motriz): oreja
Álvaro Palmero (E.T de Tomás Campuzano): ovación tras aviso.
Pablo Torres (E.T de Valencia): oreja, dos avisos y vuelta al ruedo.
Miguel Rayo (E.T de la diputación de Málaga): oreja, tras dos avisos y vuelta al ruedo.
Manuel Harana (E.T Linense): dos orejas y vuelta al ruedo.
Gabriel Moreno “El Calé” (E.T “El Volapié” de Sanlúcar de Barrameda): silencio tras aviso.