La cuenta atrás para conocer el futuro de la plaza de toros de La Misericordia de Zaragoza sigue sumando capítulos de alta tensión en los despachos. Tras expirar la pasada medianoche el plazo de presentación de ofertas convocado por la Diputación Provincial de Zaragoza (DPZ), se ha confirmado la concurrencia de nombres de enorme peso en el panorama taurino, en medio de un clima de protestas sin precedentes por el modelo de subasta elegido por la administración.
Una puja de grandes nombres
La gran sorpresa del proceso es la alianza conjunta entre la Casa Matilla y Ramón Valencia, que une a dos de los gigantes del empresariado taurino español. Los Matilla aportan una de las estructuras empresariales más potentes de las últimas décadas, mientras que Valencia —cuya familia gestionó la Real Maestranza de Sevilla durante 94 años— busca una plaza de primera categoría para mantener su relevancia en el sector. Fuentes del ámbito taurino apuntan a que esta candidatura podría contar también con el respaldo del empresario aragonés Jesús Mena.
No son los únicos en la carrera. El matador de toros Raúl Gracia ‘El Tato’ y el empresario aragonés Juan José Vera han acudido juntos al concurso, al igual que el también empresario local Ignacio Ríos, quien ha presentado su propia oferta. Por el contrario, el anterior gestor del coso, Carlos Zúñiga padre, ha confirmado oficialmente que no optará a la reelección.
Un pliego bajo el foco de las críticas
La apertura de los sobres con las ofertas definitivas se realizará a lo largo de la mañana de hoy, desvelando si existen más aspirantes. Sin embargo, el proceso nace envuelto en una enorme polémica. El nuevo pliego de la DPZ, transformado en un contrato patrimonial de arrendamiento, establece la oferta económica como único criterio de adjudicación.
Este formato de «subasta pura» ignora aspectos tradicionales como la programación, la calidad de los festejos o la política de precios, lo que ha provocado un rechazo frontal del sector:
Frente común: Entidades como ANOET, la Unión de Toreros, la Fundación Toro de Lidia y las asociaciones ganaderas han calificado el procedimiento de «auténtico atropello».
Ofensiva judicial: Las empresas Nautalia y Tauroemoción han interpuesto nuevos recursos ante el Tribunal Administrativo de Contratos Públicos de Aragón en un intento de frenar el proceso, alegando que el modelo atenta contra el valor histórico y cultural de la plaza.
El sector advierte: La adjudicación de una plaza de primera categoría no puede reducirse a una mera puja económica que ignore el contenido taurino.
Incertidumbre de cara al Pilar
Con el mes de junio ya avanzado, Zaragoza se encuentra en una situación insólita: sin empresa adjudicataria y sin planificación pública para la Feria del Pilar, una de las citas clave del calendario taurino nacional.
El desenlace de este concurso trasciende la mera gestión de un edificio; lo que se dirime en los despachos de Zaragoza es el modelo futuro de explotación de las ferias históricas y el encaje de la tauromaquia como patrimonio cultural frente a las exigencias puramente recaudatorias de las administraciones públicas.