Miguel Ángel Perera, Emilio de Justo e Igor Pereira destapan la puerta grande de Cantalejo

La localidad segoviana ha acogido una atractiva corrida de toros, tanto por la terna anunciada en el cartel, como el desafío ganadero en el que han participado los toros de El Pilar y de Monte de la Ermita

Emilio de Justo, Miguel Ángel Perera e Igor Pereira 16/08/26 Cantalejo

Un ejemplar de la ganadería El Pilar, castaño, listón y con la testuz rubia, ha sido el encargado de abrir la tarde. Miguel Ángel Perera se encargó de su lidia y muerte. El diestro, con su vestido azul azafata y oro, recibió al animal con un ramillete de verónicas, encerrándose hasta las tablas. Una vez fuera los picadores, el primer componente de la terna dejó largo al toro y, sin ningún despiste, este entró, pero no se metió en los riñones y solo se empleó en el peto con un pitón. Después del único puyazo, Perera ejecutó un quite de verónicas. El astado, en el tercio de banderillas, ha presentado un carácter tardío, excepto en el último par, que fue al encuentro. No ha habido brindis. En la muleta, el toro metía la cara, pero terminaba los pases rebrincado. El extremeño llevaba al animal muy cuadriculado porque, aunque estuviera tranquilo, al mínimo fallo se cruzaba. La faena ha destacado por la exigencia y la cercanía entre toro y torero. Además, Perera ha esperado al res en todos y cada uno de los pases. En la suerte suprema, se ha perfilado de forma natural, enterrando la espada en su sitio, lo que hizo que el ejemplar de El Pilar cayera rodado. El matador obtuvo una oreja, aunque con una fuerte petición de la segunda.

Emilio de Justo fue el protagonista de recibir al segundo de la tarde, procedente de la ganadería Monte de la Ermita. Un toro berrendo y corniapretado fue al que el matador echó los vuelos hasta los medios, donde le colocó para el tercio de varas a través de un par de verónicas. A pesar de la correcta colocación, el animal entró al peto empujando por el pecho del caballo. Después del puyazo, fue Emilio de Justo el que realizó un quite por chicuelinas, rematado con una media. Ya en el tercio de avivadores, únicamente el segundo par estuvo en su sitio; los otros dos, traseros. El brindis fue al público instantes previos al inicio de faena. Este arranque estuvo marcado por genuflexiones de rodillas. Durante toda la muleta, de Justo daba los pases con espacio y tiempos de espera, ya que al toro le costaba arrancar: se había rajado. El torero estuvo por encima del animal. Esto se debe a que, a pesar de su condición, el toledano supo llevar a sus terrenos al ejemplar. Finalmente, en suerte contraria, dejó una estocada entera, pero caída, lo que hizo que tardara un poco más en echarse el astado. El matador fue ovacionado.

Un toro procedente de la ganadería El Pilar, con menos presencia que los anteriores, fue el primero del lote de Igor Pereira. A diferencia de sus compañeros, el matador comenzó con el capote acelerado, aunque poniendo todas sus ganas. El animal, colocado para emplearse en el caballo, resultó despistado. Una vez en el peto, el primer puyazo fue trasero, por lo que el picador rectificó al instante para colocarlo de nuevo, fuera de su sitio. Y eso no es todo, porque realizó un segundo puyazo, aunque este ya mejor colocado. La muleta del matador comenzó de la misma forma que el capote. Luego, el diestro cambió y clavó las manoletinas en el albero. La faena estuvo marcada por los tiempos a gusto de Igor, que había ido a la plaza de su pueblo a darlo todo. Aunque se excedió un poco de faena y metió tres cuartos de la espada, degollando al animal, el matador obtuvo dos orejas.

Entramos en el ecuador de la tarde, donde Perera recibió al toro de Monte de la Ermita, encerrándose en tablas de nuevo. El animal empujó en el peto por la parte delantera, además de solo con un pitón. Al sacarle, le arrebató el capote al diestro. El tercio de banderillas fue un completo despropósito. Antes de dar el pistoletazo de salida a la muleta, el extremeño brindó el toro al público. Ya sí, con los pies pegados al suelo y por abajo, dio comienzo a la faena. El animal se dedicó a dar derrotes durante todo el tiempo, lo que dificultó la permanencia de la muleta en la mano. Además, Perera recurrió a varios martinetes para poder cuajar tandas. En suerte natural dejó un pinchazo, pero al segundo intento ya lo consiguió. Se llevó una oreja.

A Emilio de Justo le correspondió la lidia y muerte del quinto toro de la tarde, procedente de El Pilar. Mediante un ramillete de verónicas y una revolera, colocó al animal en los medios. Este llevaba el pitón izquierdo astillado. Al principio, el res no se metía en el peto, pero eso cambió. El tercio de banderillas resultó deslucido. El brindis fue dirigido al público. De la muleta, Emilio de Justo desarrolló su recibimiento con continuidad y dando a entender que ya estaba dentro de la faena. Aparte de la templanza, lo que más resaltó de la faena fueron los naturales con la mano izquierda y las manoletinas del diestro, clavadas en el albero. Finalmente, una estocada entera en suerte natural fue lo que le dio las dos orejas.

El broche final lo puso el lugareño Igor Pereira, que, al recibir al último astado de la tarde, procedente de la ganadería Monte de la Ermita, le llevó hasta los medios mediante una tanda de verónicas. El toro estaba despistado, por lo que el diestro debía colocarle más corto al caballo. De esa forma, el animal metió los riñones, aunque se salió pronto tras desempeñar dos puyazos. En los avivadores, el ejemplar se iba al olivo. Aun así, parecía que al toro le ocurría algún problema de vista, ya que no hacía caso, pero tampoco huía; además, llevaba una trayectoria peculiar. Interesante inicio de faena por parte de Igor, elaborando una tanda intercalada de genuflexiones de rodillas y de pies. El desarrollo de la muleta estuvo con un óptimo planteamiento. Remató la tarde con una estocada en suerte natural, pinchando, ya que se le resbaló la mano de la empuñadura. Ya sí, fue en el segundo intento, en la misma suerte que la vez anterior, cuando enterró el acero. El toro tardó en echarse y se recurrió al verduguillo, pero se echó antes de que le descabellaran.

Ficha de Cantalejo 16/08/26:

Miguel Ángel Perera: Oreja y oreja

Emilio de Justo: Ovación y dos orejas

Igor Pereira: Dos orejas y palmas