Valencia vivió ayer una corrida de Fallas que pasará a la historia más por lo ocurrido fuera del ruedo que por el toreo. El mano a mano entre Borja Jiménez y Tomás Rufo con toros de Domingo Hernández dejó destellos de interés, pero el verdadero protagonismo se lo llevó la bronca entre el torero toledano y la presidenta Pilar Bojó en una tarde cargada de tensión.
Borja Jiménez acreditó ante sus tres toros una condición y un poderío que no pasaron desapercibidos, pero en ningún momento terminó de acompañar esa fuerza con la convicción necesaria para conectar con el tendido. A ello se sumó un mal día con la espada, acumulando pinchazo tras pinchazo que terminaron por enfriar una tarde que pedía más. Una actuación que deja claro que el diestro tiene recursos físicos, pero que necesita pulir tanto el concepto torero como la ejecución en la suerte suprema.
Tomás Rufo fue quien más cerca estuvo del triunfo, aunque la tarde le deparó un cóctel de emociones difícil de digerir. Con su segundo toro se le escapó el tiempo de la faena bajo el peso de un aviso, frustrando cualquier opción de premio cuando la actuación aún tenía recorrido. Con el tercero, la presidenta concedió una oreja ante una petición más bien tímida del tendido, con apenas unos pañuelos blancos alzados que distaban mucho de ser una reclamación generalizada. Precisamente por ello, el gesto de Rufo resultó aún más llamativo y desproporcionado: el toledano tomó el trofeo y lo arrojó al suelo con desprecio antes de dar cinco vueltas al ruedo, un episodio que generó más controversia que admiración y que puso en entredicho el criterio del propio torero. Si la petición fue escasa y la oreja fue concedida, tirarla al suelo difícilmente encuentra justificación.
La tensión no se disipó con el arrastre del último toro. La presidenta Pilar Bojó citó a Tomás Rufo en su despacho al finalizar el festejo, un episodio insólito que evidencia hasta qué punto la tarde dejó heridas abiertas. Las declaraciones públicas del ganadero de Domingo Hernández y del propio Rufo contra la presidenta añadieron más leña a un fuego que, con una petición mínima en el tendido y una espada caída como antecedente, pierde buena parte de su razón de ser.
Una tarde que se recordará menos por el toreo y más por el espectáculo paralelo protagonizado entre el ruedo y el palco. Valencia mereció más.
Ficha del festejo
Plaza de toros de Valencia. Mano a mano. Penúltimo festejo de la Feria de Fallas 2026.
Entrada: Casi lleno
Toros de Domingo Hernández, bien presentados, serios y con cuajo. De interesante juego en su conjunto, dentro de una corrida rica en matices y de examen exigente para los diestros. El más deslucido fue el quinto, que se vino a menos.
- Borja Jiménez, silencio, silencio tras aviso y silencio.
- Tomás Rufo, vuelta al ruedo tras petición, vuelta al ruedo tras petición tras aviso y oreja con petición de la segunda y tres vueltas al ruedo.