«Tuve muchísimo miedo»: Morante rompe el silencio tras su tarde más amarga en Sevilla

En declaraciones a El Mundo, el maestro cigarrero confiesa desde el hospital haber sufrido la cornada más dolorosa de su vida. Tras una noche de poco sueño, inicia ahora un proceso de recuperación con alimentación parenteral.

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Una recuperación marcada por la paciencia

Tras una noche de poco sueño pero dolores bajo control, Morante de la Puebla ha compartido sus primeras sensaciones desde la cama del hospital. Con la calma de quien ha burlado un destino oscuro, el torero asume que el proceso de curación será lento y requerirá de una disciplina médica rigurosa.

Alimentación técnica: «Tendré que estar unos días así. Como poco… nulo alimento», explicaba el diestro. Ante la imposibilidad de ingerir comida de forma convencional, los médicos han iniciado el protocolo de alimentación parenteral. «Es como un catéter que te lleva más a la vena para que entre el alimento mucho mejor», comentaba Morante, quien se enfrenta a este método por primera vez.

El trauma del ruedo: «Pensaba que estaba sangrando»

Lo que más ha trascendido de sus declaraciones es la crudeza con la que vivió el percance. A pesar de su experiencia, la cornada de ayer en la Maestranza ha dejado una huella distinta en el torero:

«Ha sido sin duda la cornada de más dolor que he tenido nunca. Tuve un dolor inmenso y muchísimo miedo porque vi que el toro me había cogido con peso».

Esa incertidumbre sobre la gravedad de la herida solo se disipó al cruzar el umbral de la enfermería. El maestro cigarrero relató que su alivio no llegó por el cese del dolor, sino por la visión clínica: «Cuando llegué y vi que el sangrado era poco, me relajé bastante».