Quinta tarde de la Feria de San Isidro en Las Ventas con una corrida de Partido de Resina para Antonio Ferrera, Ernesto Javier “Calita” y Jesus Enrique Colombo. Una corrida seria, de imponente presencia y de comportamiento muy complicado, que apenas ofreció opciones de lucimiento en una tarde espesa y escasa emoción en los tendidos.
”Plateadoro”, negro bragado de 536 kilos, abría la tarde para Antonio Ferrera. El toro dejó cierta fijeza en el capote, aunque siempre muy justo de fuerza y recorrido. Desde el inicio mostró una embestida corta y poco clara. Ferrera intentó darle distancia y llevarlo siempre por el pitón contrario, buscando alargar unos viajes demasiado breves. El extremeño tiró de oficio durante toda la faena, intentando construir muletazo a muletazo ante un animal sin transmisión ni clase. Mató de una estocada y recibió silencio. El cuarto de la tarde fue posiblemente el toro con más opciones de toda la corrida. Correspondió de nuevo a Ferrera, que volvió a mostrar su experiencia y capacidad lidiadora ante un animal que, aunque era manso, permitió algunos muletazos aislados de cierto interés. El extremeño planteó una faena paciente y muy medida, toreando de uno en uno y dando siempre tiempos al toro. Lo mejor llegó al natural, donde consiguió arrancar algunos pases templados antes de que varios enganchones enfriarán el momento más importante de la obra. Sonó un aviso antes de entrar a matar y Ferrera recibió una ovación tras la estocada.
El segundo fue para Ernesto Javier “Calita”. “Alpargato”, un cárdeno oscuro de buena lámina, fue ovacionado de salida por los tendidos. El toro cumplió en varas y dejó algunos momentos de mayor fijeza durante la lidia, aunque pronto se vio que le faltaba raza y fondo. Colombo dejó un quite por chicuelinas antes de que Calita comenzara una faena complicada ante un toro muy deslucido, que se movía siempre sobre las manos y terminaba los viajes con la cara arriba. El mexicano lo intentó sin terminar de encontrar respuesta en el animal ni eco en los tendidos. El fallo con los aceros terminó enfriando todavía más la actuación y escuchó silencio. El quinto dejó muy pocas posibilidades para Calita. El toro fue apagándose poco a poco y terminó embistiendo siempre sin celo ni entrega. El mexicano trató de llevarlo muy sometido desde el inicio de cada tanda, aunque la embestida nunca terminó de romper. La faena transcurrió en un ambiente frío y sin apenas emoción. Una buena estocada, puso fin a su actuación entre silencios.
Muy cuesta arriba fue también la lidia del tercero para Jesús Enrique Colombo. El venezolano sufrió ya en el capote ante un toro de genio y embestidas defensivas, que llegó incluso a poner el pitón en el pecho del torero. Muy parado desde el caballo, el de Partido de Resina complicó también el tercio de banderillas por su forma de esperar siempre arriba y su falta de entrega en la arrancada. Colombo apostó por banderillear pese a las dificultades y dejó pares de mucho mérito ante un animal muy incierto. El la muleta, el toro apenas ofreció opciones más allá de algunas arrancadas bruscas y descompuestas. Colombo lo intentó por ambos pitones en una faena marcada por el esfuerzo y la división de opiniones en los tendidos. Tras un aviso, silencio. Cerraba la tarde un cárdeno oscuro de casi 600 kilos que terminó de confirmar el complicado juego de la corrida. Desde el inicio, el toro mostró un comportamiento muy defensivo, sin pasar en el capote y esperando siempre por arriba. Colombo desistió incluso de completar el tercio de banderillas ante la imposibilidad de lucimiento y el riesgo constante que suponía el animal. Ya con la muleta, el venezolano intentó someter una embestida imposible y sin ninguna clase. Poco pudo hacer ante un toro completamente parado y muy peligroso. Cerró la tarde entre pitos tras dejar una estocada de habilidad y oficio
Ficha del Festejo:
Plaza de Toros de Las Ventas (Madrid). Quinta de la Feria de San Isidro. Corrida de toros de Partido de Resina.
Antonio Ferrera: silencio y ovación tras aviso.
Ernesto Javier “Calita”: silencio y silencio.
Jesús Enrique Colombo: silencio tras aviso y pitos.