Julio Norte abre la Puerta Grande en una tarde de raza, entrega y volatilidad ganadera

La firmeza de la terna salvó una tarde de escaso juego ganadero, en la que Julio Norte abrió la Puerta Grande tras una aparatosa voltereta y Mario Vilau cortó una oreja antes de pasar a la enfermería.

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La plaza vivió una tarde de contrastes, marcada por la desigual condición de los novillos de Fuente Ymbro y por la entrega constante de Pedro Luis, Mario Vilau y Julio Norte. Hubo momentos de gran temple y conexión con los tendidos, pero también errores con la espada, animales faltos de fuerza y varias situaciones de máxima tensión. Entre ovaciones, avisos, una visita a la enfermería y una puerta grande final para Julio Norte, la novillada dejó una tarde intensa y llena de matices.

El encargado de abrir la tarde con «Levítico» fue Pedro Luis mostrando muy buenas maneras de salida. El novillo, que derribó al caballo en un tercio de varas accidentado, llegó a la muleta acusando una notable falta de fuerzas. Pedro Luis anduvo firme, le buscó el sitio con paciencia y logró extraer naturales de mucho mérito sin obligar excesivamente al animal. Su buena labor fue rubricada con una gran estocada fulminante.
El balance se empañó en el cuarto, «Soplón». Aunque el novillero basó su faena de manera inteligente sobre el pitón derecho el único potable del astado, los naturales carecieron de limpieza y continuidad. El verdadero calvario llegó a la hora de matar: encadenó tres pinchazos (con un bajonazo incluido) y escuchó dos avisos antes de acertar con el descabello. El silencio del cónclave resumió una labor que se diluyó por completo por el mal uso de los aceros.

Vilau dejó patente su tremenda disposición desde que pisó el ruedo. A su primero, «Infortunado», lo recibió a portagayola encendiendo los tendidos. Con la muleta demostró una gran inteligencia: entendió la justeza de fuerzas del animal, le mantuvo la mano a media altura para que no se derrumbara y estructuró una faena seria y muy templada que conectó con el público. Tras una estocada rápida y efectiva paseó una oreja de peso.
Volvió a apostar el todo por el todo en el quinto, yéndose de nuevo a portagayola vestido de gris perla y oro. El lance fue dramático, costándole el capote rajado. El novillo, áspero y deslucido, dio una voltereta en la muleta y terminó volteando también de forma violenta al novillero. Visiblemente mermado físicamente, Vilau tiró de casta para abreviar, dejó una estocada entera de rápido efecto y, tras recibir la ovación, se marchó por su propio pie a la enfermería.

Julio Norte fue, sin duda, el nombre de la tarde. Ante su primero, «Retamo», un animal que acusó flojedad desde los primeros compases, Norte firmó una labor de mucho mérito basándose en la firmeza y en el empeño de dar sentido a una embestida con escasas opciones. Aunque la espada cayó trasera y escuchó un aviso, el público premió su disposición con una oreja.
Lo gordo llegó en el sexto, «Jaleo». Tras un susto inicial con el capote que le obligó a saltar a las tablas, el salmantino cuajó el tercio de varas más completo de la tarde, poniendo al novillo en suerte con torería. Inició la faena de muleta de rodillas, con un temple soberbio, logrando tandas de derechazos de mucho nivel. Al natural llegó el drama: el astado se coló y lo lanzó por los aires en una aparatosa voltereta de casi dos metros. Sin mirarse, con el orgullo intacto, Norte regresó a la cara del toro sobre la diestra, ligó pases con profundidad y recetó un estoconazo inapelable en la suerte natural. Cortó otra oreja y salió a hombros de manera clamorosa.

FICHA DEL FESTEJO:

Plaza de Toros Las Ventas (Madrid). Novillada con picadores.

Toros de Fuente Ymbro con juego desigual.

Pedro Luis: silencio y silencio (2 avisos)

Mario Vilau: oreja y ovación (acude a enfermería).

Julio Norte: Oreja tras aviso y oreja.