Juan Ortega pone el temple en el cierre de la feria cordobesa.

El sevillano cortó dos orejas y firmó la actuación más rotunda de una última de abono marcada por el buen toreo y la nobleza de los toros de Domingo Hernández.

La Feria de Córdoba 2026 se cerró el pasado domingo con la tarde de más ambiente de la Plaza de Toros de Los Califas. José María Manzanares, Juan Ortega y Pablo Aguado lidiaron un encierro de Domingo Hernández, noble en líneas generales aunque justo de presentación, donde la suavidad sevillana marcó la tarde. Juan Ortega fue el gran triunfador del festejo tras cortar una oreja a cada uno de sus toros, mientras Manzanares y Aguado pasearon también un trofeo.

José María Manzanares abrió plaza frente a un toro con clase y buen ritmo en los primeros tercios. Dejó desde el inicio verónicas templadas, buscando suavidad con el capote. Con la muleta, una faena muy elegante, especialmente por el pitón derecho, con tandas limpias y de buen trazo. El toro tuvo nobleza y permitió momentos de lucimiento, aunque perdió intensidad conforme avanzaba la faena. Manzanares mantuvo siempre el temple y dejó naturales de buena expresión antes de cerrar con una gran estocada que puso en sus manos la primera oreja de la tarde. El cuarto toro, toro que llegó más justo de fuerzas y que obligó a Manzanares a manejarlo con cuidado con una faena más técnica y paciente, cuidando mucho las alturas y buscando siempre no violentar la embestida. Hubo momentos sobre la diestra y detalles de calidad en varias trincherillas. Tras pinchazo y estocada, saludó una ovación de la afición cordobesa.

Juan Ortega fue el nombre propio de la tarde. El sevillano volvió a conectar con el público cordobés con una faena basada en la naturalidad y el temple. En su primero ya dejó momentos de calidad desde el recibo capotero, toreando a la verónica y rematando con medias muy suaves. La faena de muleta tuvo ese aroma de toreo clásico desde el inicio, llevando siempre al toro muy despacio y sin perder la pureza del trazo. Destacados fueron varios naturales de gran suavidad, además de tandas por el pitón derecho muy ligadas y asentadas. Tras una estocada efectiva paseó una oreja entre fuerte reconocimiento del público. Con el quinto volvió a dejar lo mejor de la tarde. Ortega construyó otra faena de enorme personalidad, basada nuevamente en el temple y en la naturalidad de los cites. Muy asentado toda la labor, consiguió momentos de enorme conexión con los tendidos gracias a varios muletazos al natural de gran pureza y lentitud. La plaza rompió especialmente en varias tandas ligadas en redondo donde el sevillano toreó con gran ajuste, donde la faena tuvo mucha torería y una estética muy reconocible. Mató de estocada y volvió a cortar una oreja con petición de la segunda.

Pablo Aguado completó la terna dejando también momentos de gran sabor. En el tercero firmó una actuación de mucha personalidad desde el capote, donde toreó con esa suavidad sevillana que lo caracteriza. Ya con la muleta, una faena muy estética, basada en el temple y en dejar siempre la tela puesta delante del toro. Aguado logró varios muletazos de enorme limpieza sobre ambos pitones, aunque fue sobre la derecha donde encontró mayor continuidad y profundidad. La faena fue creciendo poco a poco hasta conectar plenamente con el tendido cordobés. Una buena estocada le permitió pasear una oreja. En el sexto volvió a dejar detalles de calidad pese a encontrarse con un toro de menor entrega. Aguado mantuvo siempre el sitio buscando muletazos largos y muy sentidos, aunque el animal nunca terminó de romper hacia adelante. Hubo pasajes de pura belleza natural de Sevilla, especialmente en varios naturales muy lentos y marcados, pero la falta del toro terminó condicionando el resultado final. Saludó una ovación tras petición de oreja por la faena.

Ficha del Festejo:

Jose Maria Manzanares: oreja y ovación.

Juan Ortega: oreja y oreja.

Pablo Aguado: oreja y ovación.