Isaac Fonseca abrió la tarde con el primero de la encerrona de Pedraza de Yeltes. Con 618 kilos y agarrado al piso, salió un ejemplar largo y cuesta arriba, que se mostró rebrincado en el capote. Tras los puyazos continuó siendo un animal manso. Por Tafalleras Molina ejecutó el quite que le provocó una voltereta tras el segundo lance. En el tercio de banderillas, Iván García colocó dos pares sensacionales que le valieron desmontarse tras la ovación del público. La faena del mexicano comenzó mediante genuflexiones de rodillas, escapándose un molinete. En este primero, el público permanecía frío. Toro había, pero el torero vestido de azul eléctrico no supo aprovecharlo. En líneas generales, una labor poco destacada, excepto una tanda en redondo que arrancó los olés de la afición. Finalmente, en suerte contraria, colocó una estocada algo tendida. A Isaac Fonseca le sonó un aviso.
El segundo de la terna fue para Molina, encargado de lidiar a Tontillato, un colorado de 589 kilos. El burel salió rematando los burladeros y bien armado. Los dos puyazos que recibió fueron traseros. Salió al quite por chicuelinas Jarocho. En la muleta, el astado se mostró despistado y perdió varias veces las manos. Por el pitón izquierdo, Molina le enseñó demasiado el pico. El ejemplar de Pedraza de Yeltes evidenció falta de fuerzas y únicamente se defendía. Por último, en suerte natural, el matador colocó una estocada tendida y, tras el aviso, acudió al verduguillo, aunque solo lo paseó porque el animal se echó antes.
Saltó al ruedo Dulce, el tercer ejemplar de la tarde, con 624 kilos, que correspondió en lidia y muerte a Jarocho. El toro salió suelto, con la cara arriba y rebrincado en el ramillete de verónicas. En el peto se empleó. Muy buen segundo puyazo, pese a la espera para que entrara al caballo. Isaac Fonseca optó por un quite por chicuelinas. El despropósito llegó en el tercio de banderillas, con todos los pares mal colocados y una lidia deficiente. Tras pedir permiso al presidente, recibió al animal en los medios, donde el primer pase se le cruzó, aunque después firmó una buena tanda en redondo. En todo momento, Jarocho le mantuvo la cara. Los primeros naturales tuvieron menos ritmo y el toro le arrebató la muleta en uno de ellos. Finalmente, se arrimó más y consiguió buenos naturales. Después de un pinchazo, en suerte natural, dejó una estocada efectiva.
El segundo del lote de Fonseca salió muy alto. El picador lo cogió mal y después rectificó. Distraído al entrar en el segundo puyazo, igual que el anterior. Mediante gaoneras, Molina ejecutó su quite. Brindó al público y se situó en los medios para recibir al ejemplar con un pase por detrás, que le propinó una voltereta, quedándose el mexicano entre los pitones. La siguiente tanda la realizó de rodillas en los medios ante un toro que nunca terminó de humillar durante toda la faena. Tenía el pitón izquierdo deshilachado. Alguna tanda llegó a los tendidos, aunque fueron escasas. El matador cerró con manoletinas. Tras el primer aviso, entró dos veces a matar en suerte natural, dejando un pinchazo y sufriendo otra voltereta. Iván García acudió al quite y, ya en suerte natural, el toro cayó después de sonar el segundo aviso.
Molina recibió a Mironcillo, un astado que en el ramillete de verónicas demostró continuidad. El primer puyazo fue bueno, aunque derribó al caballo y los monosabios no pudieron levantarlo. Antes de que lograran ponerlo en pie, el presidente ya había cambiado el tercio. El segundo par de banderillas ejecutado por el subalterno Víctor Manuel Martínez, de canela y oro, obligó a llevarlo a la enfermería. La lidia de este quinto fue pésima. En el tercer par de banderillas siguió al banderillero hasta el olivo y nadie acudió al quite. Tras el brindis al público comenzó una faena ayudado por arriba, ante un toro que remataba arriba y que acabó rajándose. Finalmente, Molina entró en suerte contraria dos veces.
Hurón fue el encargado de poner el broche final a la tarde. El toro, de 611 kilos, correspondió la lidia y muerte a Jarocho. Otro ejemplar que salió rebrincado y, además, perdió las manos desde el inicio. El primer puyazo que recibió fue bueno, pero era un animal manso y despistado que tardó en entrar al segundo, también acertado. Fonseca acudió al quite por chicuelinas. Tras el brindis al público, Jarocho se acarreó para iniciar la faena de muleta. Firmó un buen comienzo, con continuidad y respetando los tiempos entre los pases. Faena de uno en uno. Grandes naturales, aunque el toro enganchó la muleta en alguna ocasión. Finalmente, en suerte natural, colocó una estocada que entró y salió al compás. Se perfiló en suerte contraria pinchando al animal y, de nuevo en la misma suerte, dejó una estocada caída y en la paletilla.
Ficha del festejo
- Isaac Fonseca: aplausos tras aviso en el primero; dos avisos en el segundo.
- Molina: pitos tras aviso en el primero; silencio en el segundo.
- Jarocho: aplausos en el primero; palmas de despedida en el segundo.