Borja Jiménez sin suerte con el lote ni con los aceros

La Plaza de Toros de Las Ventas echó el cierre a la Feria de San Isidro 2026 con el cartel de “No hay billetes” colgado en las taquillas y los tendidos repletos hasta la bandera. La tradicional corrida In Memoriam de Ignacio Sánchez Mejías puso el broche a un ciclo marcado por la expectación, con Borja Jiménez como único espada de la tarde. Vestido de blanco y oro, el sevillano hizo el paseíllo en solitario entre una cerrada ovación de una afición puesta en pie para reconocer el reto asumido por el torero.

Se lidiaron toros de Domingo Hernández (1º, 3º y 5º) y  Toros de Cortés (2º, 4º y 6º), además de tres sobreros: uno de Victoriano del Río para sustituir al segundo, otro de Domingo Hernández para reemplazar al tercero y un ejemplar de El Torero que salió como quinto bis. Actuaron como sobresalientes Álvaro de la Calle y Salvador Ruano. La corrida estuvo marcada por la escasa fuerza y las deficientes condiciones de varios de los astados, circunstancia que obligó a devolver hasta tres reses a los corrales.

Primer toro: Capuchón, nº 50, 539 kilos (Domingo Hernández)

Borja Jiménez dejó claras sus intenciones desde el primer instante al recibir al abreplaza a porta gayola. El sevillano lo saludó de rodillas con un farol y varias verónicas que encendieron los ánimos del respetable. Tras brindar el toro a su apoderado, Julián Guerra, inició la faena de muleta con una firme tanda por el pitón derecho llevándolo hacia los medios. Lo mejor llegó por el izquierdo, donde logró una serie de naturales profundos y templados, ligados con gran limpieza. Sin embargo, el animal fue apagándose paulatinamente, lo que impidió que la obra terminara de romper. Cerró la labor con naturales de frente antes de dejar una estocada corta, casi entera y caída en la suerte contraria. El toro fue despedido con pitos en el arrastre y el torero recogió una ovación que no terminó de tomar vuelo.

Segundo toro: Ebanista, nº 73, 580 kilos (Cortés)

El segundo salió suelto de los primeros lances aunque dejó entrever calidad en sus embestidas. Borja lo recibió a la verónica y realizó posteriormente un quite por chicuelinas. Sin embargo, el toro evidenció una acusada falta de fuerzas que terminó por condenarlo. Tras echarse sobre la arena sin posibilidad de incorporarse, el presidente ordenó su devolución a los corrales.

Segundo bis: Bisonte, 588 kilos (Victoriano del Río)

En su lugar salió Bisonte, al que el sevillano volvió a recibir a porta gayola en un espectacular saludo que combinó verónicas y chicuelinas muy ajustadas, poniendo a la plaza en pie. Destacó en el tercio de varas Tito Sandoval, premiado con una ovación. La faena de muleta comenzó por bajo, pero pronto quedó patente la escasa transmisión del toro, que desarrolló un comportamiento defensivo y falto de poder. Borja lo intentó sin encontrar materia prima suficiente para construir una labor lucida. Mató de una estocada poco efectiva y todo quedó en una actuación marcada por la voluntad del torero frente a las limitaciones del astado.

Tercer toro: Eslabón, nº 92, 557 kilos (Domingo Hernández)

Tampoco ofreció posibilidades el tercer titular, que acusó una evidente falta de fuerzas desde su salida. La situación se agravó en el tercio de varas, provocando una sonora protesta de los tendidos que desembocó en la aparición del pañuelo verde y su devolución a corrales.

Tercer bis: Apostante, 547 kilos (Domingo Hernández)

El sustituto fue protestado de salida por parte del público debido a su presentación. Tras un tercio de varas y banderillas sin incidencias, Borja inició la faena con pases cambiados por la espalda que dieron paso a varias tandas estimables por el pitón derecho. También logró extraer algunos naturales de mérito, pero el escaso fondo del animal y el clima de división en los tendidos impidieron que la labor alcanzara vuelo. La bronca entre distintos sectores de la plaza acompañó buena parte de la faena. Una estocada entera, ligeramente delantera, puso fin a la actuación.

Cuarto toro: Soleares, nº 85, 566 kilos (Cortés)

Fue el toro de la tarde para Borja Jiménez. De nuevo se fue a la puerta de toriles para recibirlo, esta vez con un vibrante ramillete de lances rodilla en tierra. El astado empujó con codicia y permitió el lucimiento tanto de Alberto Sandoval en varas como de Fernando Sánchez en banderillas, ambos ovacionados. Tras brindar al público, Borja comenzó la faena de rodillas en los medios con una poderosa tanda por la derecha que levantó a los tendidos. El toro repitió con emoción y el sevillano aprovechó la condición del animal para construir una labor de creciente intensidad. Especial dimensión alcanzó al natural, donde dejó muletazos largos, hondos y templados, cargados de profundidad y categoría. Con el público completamente entregado, remató la faena con unas ajustadas manoletinas. La espada, una media estocada algo tendida que precisó del descabello, enfrió el ambiente. Aun así, la fuerte petición de oreja fue desatendida por el palco y Borja Jiménez dio una vuelta al ruedo de gran peso tras escuchar una clamorosa ovación.

Quinto toro: Mariscador, nº 107, 612 kilos (Domingo Hernández)

El quinto titular tampoco colaboró al espectáculo. Sin opciones con el capote y acusando una evidente falta de fuerzas, el animal fue igualmente devuelto a corrales.

Quinto bis: 525 kilos (El Torero)

En su lugar salió el sobrero de El Torero, con el que Borja Jiménez firmó otra de las actuaciones más destacadas de la tarde. Lo recibió a la verónica y, tras una lidia ordenada, comenzó la faena con doblones muy hondos. A partir de ahí llegaron las mejores series de muleta, especialmente por el pitón derecho, donde dejó muletazos largos, ligados y cargados de torería. Al natural alcanzó momentos de especial belleza, acercándose a terrenos comprometidos para arrancar muletazos de gran profundidad. Aunque el toro fue perdiendo fuelle, el sevillano siguió extrayendo pases de enorme calidad, rematados con soberbios pases de pecho que hicieron rugir a los tendidos. La faena concluyó con una última serie por la derecha en terrenos de máxima exposición. Cuando todo parecía encaminado hacia un trofeo, los aceros echaron por tierra las opciones de premio. Tras varios pinchazos y el posterior descabello, todo quedó reducido a una ovación tanto para el toro en el arrastre como para el torero.

Sexto toro: Soñador, nº 97, 583 kilos (Cortés)

Cerró plaza un ejemplar deslucido que nunca terminó de humillar ni de emplearse en las telas. Borja Jiménez trató de encontrar recorrido tanto por el pitón derecho como por el izquierdo, pero la falta de entrega del animal impidió hilvanar series ligadas. Sin opciones de lucimiento, optó por abreviar y dejó una estocada entera y efectiva en la suerte contraria para poner punto final a una tarde de enorme esfuerzo.

La corrida In Memoriam de Ignacio Sánchez Mejías dejó el triunfo moral de un Borja Jiménez que asumió en solitario la responsabilidad de cerrar San Isidro. Frente a una corrida marcada por la escasa fuerza, tres devoluciones y numerosas complicaciones, el sevillano mantuvo en todo momento una actitud de entrega absoluta, desde las repetidas puertas gayola hasta las faenas de mayor calado frente al cuarto y al quinto bis. Dos obras de notable dimensión artística que, de haber estado acompañadas por la espada, podrían haber encontrado reflejo en el marcador final de una tarde que la afición venteña recordará por la firmeza y el compromiso del único espada.

Incidencias: Un operario de chiqueros de la Plaza de Toros de Las Ventas sufrió un percance al regresar el quinto toro de la tarde a los corrales. Fue rápidamente trasladado a enfermería. 

Ficha del festejo

Plaza de Toros de las Ventas 

Toros de Domingo Hernández y Toros de Cortés

Toreros: Borja Jiménez como único espada, palmas, silencio, silencio, vuelta al ruedo, saludos (1 aviso), silencio.