Jesús Molina, único en tocar pelo en El Bosque tras una gran novillada de El Torero.

El novillero de Linares corta dos orejas en una exigente apertura del ciclo, marcada por la falta de acierto con la espada del resto de actuantes.

La plaza cubierta de El Bosque acogió la Novillada de Reservas que abrió el XXXII Ciclo de Novilladas sin Picadores de Andalucía, en una tarde de exigencia en la que el encierro de El Torero dejó una gran novillada en su conjunto. Un festejo que sirvió como primera criba del certamen y en el que Jesús Molina fue el único en tocar pelo.

El alumno de la Escuela Taurina de Linares firmó la actuación más completa del festejo frente al segundo novillo de la tarde. Con temple, ligazón y seguridad, Molina supo entender las condiciones de su oponente y construir una faena de menos a más que conectó con los tendidos. El acierto con la espada le permitió cortar las dos orejas y salir a hombros como claro triunfador de la jornada.

El resto de los actuantes dejó una imagen de actitud y entrega, con actuaciones interesantes en distintos momentos, aunque sin premio final debido, en gran parte, a la falta de acierto con los aceros.

Luis José Casado (Escuela de Tauromaquia de Sevilla), Miguel Ángel Rosa (Escuela Taurina del Círculo Taurino de Córdoba), Armando Bustos (Escuela Taurina de Motril), Iker Rodenas (Escuela Taurina de Úbeda) y Hugo Anillo (Escuela Cultural de Tauromaquia de Ronda) se enfrentaron a un encierro exigente, dejando detalles de evolución y disposición. Entre ellos destacó la firma, el concepto y la claridad de ideas de Armando Bustos, que dejó los pasajes de mayor torería de su actuación.

La Novillada de Reservas cumplió así su función dentro del ciclo andaluz, definiendo los primeros puestos del campeonato y sirviendo de escaparate para las distintas escuelas taurinas.