El Fandi impone su oficio a una exigente corrida de Miura y sale a hombros en Huelva

La corrida de Miura volvió a escribir un capítulo de exigencia en la Feria de Colombinas. Lejos de ofrecer un festejo de triunfos fáciles, el legendario hierro sevillano presentó un encierro bastante desigual.

Falto de fuerza y de continuidad en las embestidas, obligaron los miuras a los toreros a tirar de oficio y compromiso. En ese escenario de escasas concesiones, El Fandi fue quien encontró el camino del triunfo, desorejando al cuarto de la tarde para abrir en solitario la Puerta Grande.

No fue una corrida de brillantez, sino de paciencia y capacidad. Los miuras dejaron patente su habitual personalidad, aunque en esta ocasión pesó más la falta de fondo que la casta. Hubo embestidas que apuntaron posibilidades, pero pocas mantuvieron la regularidad necesaria para construir faenas rotundas. Aun así, la terna nunca perdió la disposición, ofreciendo una tarde de entrega constante.

El gran vencedor fue un El Fandi que volvió a demostrar por qué sigue siendo uno de los toreros más fiables cuando las corridas se ponen cuesta arriba. Ya en su primer turno dejó una actuación de mérito ante un toro que apenas regaló opciones. Su seguridad con los engaños y, sobre todo, el espectacular dominio de los palos mantuvieron el interés en la experiencia más que en las condiciones del animal. La ovación que recogió al término de la faena fue el reconocimiento a una actuación tan firme.

Pero el golpe definitivo llegaría con el cuarto. Desde que lo recibió dejó claro que buscaba el triunfo con determinación. El tercio de banderillas volvió a convertirse en uno de los grandes momentos de la tarde, conectando de inmediato con los tendidos gracias a una ejecución vibrante y llena de exposición. Ya con la muleta supo administrar las embestidas de un toro que, sin ser sencillo, permitió mayor lucimiento que sus hermanos. El granadino encontró el sitio, ligó los pasajes de mayor emoción por el pitón derecho y acabó rubricando una actuación de peso que, pese a necesitar el descabello tras la estocada, fue premiada con las dos orejas.

Si alguien volvió a dejar claro su compromiso con la corrida de Miura fue Manuel Escribano. El sevillano firmó una tarde de absoluta entrega, marcada además por un percance sufrido durante el tercio de banderillas del primero de su lote. Ni siquiera ese contratiempo frenó sus ganas de triunfo. Repuesto de las asistencias, regresó al ruedo para pelear cada embestida con la actitud que le caracteriza. Su primero ofreció algunas opciones por el pitón derecho, mientras que el quinto, pese a su escasa clase y continuo protestar, encontró delante a un torero dispuesto a jugarse la vida desde la portagayola hasta las ajustadas manoletinas finales. El público reconoció el esfuerzo con una fuerte ovación, incluso llegando a pedir un trofeo que finalmente no fue concedido.

También dejó una imagen positiva Alejandro Conquero. El torero de Huelva aprovechó la oportunidad para mostrar serenidad y buen concepto frente al segundo, un ejemplar al que fue entendiendo conforme avanzaba la lidia. Basó la faena en el temple sobre la mano derecha y logró construir una actuación de menos a más que encontró premio tras una certera estocada.

Con el sexto apenas pudo repetir sensaciones. El animal se fue apagando demasiado pronto y las dificultades con los aceros terminaron por impedir cualquier opción de reconocimiento.

Más allá del resultado final, la corrida volvió a demostrar que Miura continúa siendo un examen distinto para cualquier matador.

Ficha del Festejo:

Plaza de toros de Huelva. Feria de Colombinas 2026. Tercera de feria. Corrida de toros.

Se lidiaron toros de Miura, de juego desigual. Encierro exigente, con ejemplares de escasa fuerza y entrega, aunque con algunos toros que permitieron mayores opciones.

El Fandi, ovación y dos orejas.

Manuel Escribano ovación tras aviso y ovación con fuerte petición de oreja.

Alejandro Conquero oreja y silencio.