Hoy tenemos la oportunidad de hablar con Cristian Pérez, actualmente matador de toros, procedente de Albacete. El pasado domingo 29 de marzo, Cristian Pérez confirmaba su alternativa, lidiando toros de Dolores Aguirre. Lamentablemente, Cristian tuvo que ver la otra parte de la moneda con su sexto toro, siendo cojido por éste. Seguido de esto, Cristian pasó a enfermería con una cornada en el gemelo, acompañado de varetazos y traumatismos.
¿Quién es Cristian Perez? ¿Qué te llevó a ser torero?
Cristian Pérez es una persona que lleva mucho tiempo luchando por sus sueños. Desde niño ha ido labrando su camino poco a poco para conseguir lo que persigue.
La afición me entró siendo muy pequeño, cuando mi abuelo me llevó a ver una corrida en Hellín. Vi cómo el maestro Castella recibió una cornada y aun así siguió toreando, y para mí fue como ver a un superhéroe. Ese día decidí que quería ser como él. Empecé en la escuela taurina como un juego y, con el tiempo, se convirtió en mi vida.
Si entramos en tu trayectoria, sabemos que tu formación fue en la escuela taurina de Albacete. ¿Qué ilusiones tenía Cristian Pérez en esos años y cómo los recuerdas?
Empecé muy joven, siendo un niño, en la escuela taurina de Hellín. Pronto los maestros vieron que tenía afición y ganas de tomarlo en serio. Me recomendaron ir a la escuela de Albacete, donde todo era más exigente.
Mirando atrás, fueron de los momentos más bonitos de mi carrera. Estás arropado por los maestros y todo es más fácil antes de tener que buscarte la vida.
¿Hay alguna tarde que te gustaría destacar de esa etapa? Cuéntanos un poco sobre ella.
Mi debut sin caballos en Albacete fue una tarde muy especial y emotiva. Corté cuatro orejas y me emocioné muchísimo. Ahí empieza realmente todo, y es un día que recordaré siempre.
Recordamos aquel septiembre de 2022, cuando pudimos disfrutar de dos faenas llenas de temple en tu tierra natal, saliendo a hombros y abriendo la Puerta Grande como novillero. ¿Qué significó para ti aquella tarde?
Fue una tarde muy especial. Salir a hombros como novillero con picadores es muy difícil, y más en una plaza como Albacete, con un novillo serio.
A nivel profesional me marcó mucho y me abrió puertas para seguir toreando en ferias, y a nivel personal me dio mucha moral.
Vamos a centrarnos en el presente. El pasado 29 de marzo confirmabas tu alternativa en una tarde marcada también por el viento. Vimos un Cristian Pérez muy entregado y firme durante toda la faena. Sin embargo, la tarde terminó con la lidia del toro “Carafea”, de Dolores Aguirre, que provocó el momento más trágico con tu paso por la enfermería.
Lo primero de todo, ¿cómo te encuentras a día de hoy?
Me encuentro bien, recuperándome con paciencia. Aún no me han quitado las grapas y tengo que tener cuidado con el cuello, fisicamente me encuentro aún dolorido, pero mentalmente estoy muy fuerte y con muchas ganas.
¿Te pasó algo por la cabeza en esos momentos en la arena? Después de una experiencia así, ¿cambiarías tu forma de ver el toreo o la vida?
En ese momento solo pensaba que me estaba dando la mundial.
Después sí es verdad que te cambia, pero para bien. Me ha dado más fuerza, más fe en mí mismo y me ha reafirmado. Ha sido un punto de inflexión en mi carrera.
Esta cogida llega en un momento clave tras tu confirmación en Madrid. ¿Cómo crees que influirá en tu trayectoria?
Ha tenido mucho impacto a nivel mediático por lo aparatosa que fue, pero a nivel aficionado, lo más importante han sido mis faenas.
Creo que me va a influir positivamente a nivel profesional.
Después de la tormenta llega la calma, y pronto te veremos de nuevo el 21 de junio en Las Ventas. Aún no se conoce el cartel, ¿con quién te gustaría compartirlo?
Con compañeros que se lo hayan ganado en la plaza, que tengan ambiente y que hagan un cartel atractivo para el aficionado.
¿Qué sentiste cuando te dieron la noticia de volver a Madrid? ¿Qué fue lo primero que se te pasó por la cabeza?
Me hizo darme cuenta de que la vida es efímera, y de lo rápido que pasa todo. En poco tiempo pasas por momentos muy duros y vuelves a estar anunciado en Madrid.
Lo recibí con mucha ilusión, porque es un aliciente para la recuperación, al final lo esfuerzos tienen su recompensa.
¿Cómo se entrena la mente para volver a pisar el ruedo después de una experiencia así?
El trabajo mental es diario. Tener fe en uno mismo, entrenar duro y estar preparado físicamente te da confianza.
Es un conjunto de cosas que hacen que llegues preparado.
¿Veremos al mismo Cristian Pérez o una evolución en tu concepto?
Espero que se vea la misma verdad y entrega, pero con una evolución. Sin cambiar mi concepto, dar un paso más adelante.
¿Qué significaría para ti abrir la Puerta Grande en Madrid después de todo lo vivido?
Sería una recompensa a todo el sacrificio de una vida. Es un sueño muy grande, difícil, pero bonito de perseguir.
¿Cómo está viviendo tu familia todo lo ocurrido y tu regreso a Las Ventas?
Sé que lo han pasado muy mal. Ahora los veo más tranquilos, intentando pasar página y afrontar lo que viene.
¿Qué consejo le darías a los jóvenes que están empezando en el mundo del toreo?
Que se sacrifiquen mucho y se entreguen, pero sin dejar los estudios.
Es muy difícil y nadie te asegura llegar, pero hay que vivir por y para el toro.
La historia de Cristian Pérez es la de un torero forjado desde la infancia, con paciencia, sacrificio y una fe inquebrantable en su camino. Tras vivir en primera persona la dureza del toreo, lejos de debilitarse, sale reforzado, con la mente más firme y el compromiso intacto con su profesión. Su regreso a Las Ventas no es solo una nueva oportunidad, sino también la confirmación de que, en el toreo como en la vida, las caídas pueden ser el impulso definitivo para seguir creciendo. Con la mirada puesta en el futuro y sin perder su esencia, Cristian Pérez continúa escribiendo una historia marcada por la verdad, la entrega y la perseverancia.