Una tarde deslucida de La Quinta apaga el cartel de «No hay billetes» en Madrid

La mansedumbre, la sosedad y la falta de fuerzas del encierro santacolomeño imponen el tedio en el octavo festejo de San Isidro, donde Manuel Diosleguarde dejó los pasajes más firmes en su confirmación.

Tras el paseíllo, la plaza de Las Ventas guardó un emotivo e imponente minuto de silencio. La afición madrileña recordó con respeto los 106 años de la trágica muerte de Joselito «El Gallo» en la plaza de Talavera de la Reina, una efeméride que coincidió de manera muy significativa la celebración del Día Nacional de la Tauromaquia, rindiendo así homenaje a la historia y las raíces de la fiesta.

El salmantino regresó a Las Ventas para sellar su doctorado y terminó firmando lo más destacado de una tarde plomiza. Ante «Vendaval», el toro de su confirmación, anduvo templado y ajustado de capa, aunque con la muleta acusó los lógicos nervios ante un animal que se colaba por el pitón derecho y que pecó de escasas fuerzas.

Lo mejor de su lote y del festejo llegó en el sexto, «Trianero». Diosleguarde lo recibió con una lidia por abajo de exquisita torería y elegancia. El toro, bravo en el caballo, repitió con transmisión y humilló por el pitón derecho. El joven espada anduvo firme y entregado, hilvanando tandas estimables, aunque le faltó un punto de mando y sometimiento para redondear el triunfo ante el mejor astado de la tarde. Tras los aceros, se despidió con una merecida ovación.

No tuvo ninguna opción de lucimiento el veterano diestro de Salteras. Su primero, un serio ejemplar de La Quinta, apuntó excelentes condiciones humillando en el capote, pero se lesionó de las manos en el caballo y tuvo que ser devuelto. En su lugar salió un sobrero de Tabaco feo, cornialto y deslucido, con el que El Cid solo pudo firmar tandas sosas y de perfil ante la nula transmisión del animal.

Con el cuarto, «Chicharito», el panorama fue aún peor. El astado acusó una preocupante falta de vista por el pitón izquierdo, desarrolló un comportamiento extraño y huyó descaradamente hacia los corrales pregonando su mansedumbre. El Cid abrevió de forma lógica pasaportando al rajado animal con pasajes de aliño. Silencio en su lote.

Álvaro Lorenzo se estrelló de bruces contra un lote que no ofreció ninguna facilidad. Su primero, «Emperador», un toro basto de hechuras, no embistió, sino que arrolló los cites con brusquedad. El toledano intentó plantear una faena a larga distancia, pero toreó excesivamente despegado y sin el empaque necesario ante un animal que terminó rajándose muy pronto.

Frente al quinto, «Tijereto», Lorenzo se topó con otro astado sin casta ni humillación que se defendió soltando la cara arriba tanto en el caballo como en banderillas. La labor de muleta resultó corta y deslucida ante la exasperante sosedad del animal, saludando un respetuoso silencio tras una estocada defectuosa.

Ficha del festejo

Plaza de Toros de Las Ventas. Octava de Abono San Isidro

Toros de La Quinta de buena presentación exceptuando el 3º, de juego deslucido en su conjunto exceptuando el 6

  • El Cid, Silencio, Silencio
  • Álvaro Lorenzo, Silencio Silencio
  • Manuel Diosleguarde (Confirmación), Ovación, Ovación